He aquí una nueva entrada en este pequeño blog que llevaba tanto tiempo parado. Tenía muchas ganas de escribirlo y de contarle al mundo acerca de un episodio que viví hace unos meses, el pasado enero, pero son tantas las tareas entre manos y los proyectos… Por aquel entonces estaba totalmente entregada a hacer gestiones para la distribución del cortometraje que he producido, «Hoy no es siempre» y digiriendo todavía el espectacular impacto mediático que habíamos obtenido en diciembre gracias a la revelación de la pequeña entrevista que le hicimos a Marga Prohens, y donde compartía con el mundo detalles de la enfermedad crónica que la acompaña desde los 19 años.
Me detengo unos instantes en mi relato para, desde aquí, volver a darle las gracias por haber creído en nuestro proyecto y a haberse volcado con nosotras de una forma tan bonita. Es una valiente y una mujer maravillosa, junto a la que todavía recorreremos una parte del camino, mientras luchamos por dar mayor visibilidad a la Esclerosis Múltiple. ¡Gracias, querida Marga!
Pues el tiempo pasó con muchísimo que hacer y enseguida llegó el estreno en el Festival de Málaga y la presencia en otros festivales fabulosos. De hecho, en cuestión de semanas el corto pasará por festivales de Valencia, San Sebastián y por un congreso internacional sobre EM en Barcelona. ¡Qué maravilla! El caso es que, entre todo el tiempo y la energía dedicados al cortometraje, más la puesta en marcha de otros tres proyectos cinematográficos distintos, y además tener que escribir el guión de 12 episodios para un nuevo programa de IB3… no he podido liberar mi mente de palabras y renglones para poder centrarme en aquello que ocurrió en enero, pero es que no puedo mantener más tiempo oculto. Porque la persona que vierte este ataque tanto contra mí, como contra millones de españoles, y de personas de este mundo, no merece tener la voz que todavía tiene (bueno, digo voz, por decir algo, pero su mayor mérito es estar atornillado a un plató de televisión).
Pues bien, sin más preámbulos os voy a contar (y a ilustrar) lo ocurrido ese 10 de enero de 2025.
Ese día me vinieron a la cabeza todas esas personas que, entre finales de 2020 y durante 2021 (y creo que también 2022), se convirtieron en auténticos monstruos vertiendo todo tipo de comentarios llenos de rabia y odio contra las personas que todavía dudaban acerca de la fiabilidad de las inoculaciones de la supuesta vacuna (un experimento génico, en realidad) contra el Covid-19, o que habían decidido no hacerlo.
¿Recordais la terrible dictadura de aquellos meses, donde obligaban a la gente a presentar ese «pasaporte» para acceder a un lugar público o viajar? En realidad era algo totalmente ilegal, y a la hora de la verdad no te podían negar el acceso, aunque protestaran un poco. Había que ser firme y negarse a presentar esa bazofia. Yo viajé y accedí a lugares supuestamente vetados y nunca lo presenté, pues ni lo tengo ni lo tendré, porque gracias a Dios, algo en lo más profundo de mi interior me dijo que no lo hiciera, que no dejara que me inocularan ese veneno, que ése NO era el camino… y he de decir que fue duro ir a la contra e incluso hacer malabares para que algunas personas pensaran que sí había aceptado que me clavaran la banderilla. Pero no. Puedo decir que soy una de esas PURA SANGRE que todavía quedan en el mundo, y somos más de los que creéis!
Pues si no recordáis a qué terribles testimonios me refiero, aquí un vídeo (disculpad la horrorosa calidad, pero es lo que he encontrado):
Se me ponen todavía los pelos de punta con todas esas declaraciones.
Pues bien. Ese día se me ocurrió preguntarle a mi madre, que es consumidora habitual de televisión y no se pierde ningún programa de «El Hormiguero», si el marido de Nuria Roca había pedido perdón por las brutalidades que llegó a decir. Ella dudó y me dijo que le sonaba que algo había dicho… así que dediqué unos minutos a hacer una búsqueda en Google. Sin ningún éxito. ¿Era posible que, después de el tiempo pasado y de que incluso el Congreso de Estados Unidos hubiera emitido un informe en diciembre de 2024, sacando a la luz la cantidad de fallecidos y de afectados por las vacunas Covid, y ya hubiera quedado claro que ni protegían, ni curaban, ni inmunizaban, ni hostias en vinagre… que todavía siguiera defendiendo que a los que no querían vacunarse había que «perseguirlos más»?
Esta es una transcripción de sus palabras:
«No siempre. Evidentemente la vacuna no te evita de la muerte. Pero claro, a mí lo que me parece es que al final esto es una especie de selección natural y lo digo así de duro. Sí, sí, lo digo así de duro. O sea, la gente se tiene que vacunar y el no vacunarse es un síntoma absoluto de estupidez. Y todo lo demás es decir las cosas de manera educada. Yo creo que estoy siendo bastante preciso. Son estúpidos. A partir de ahí empiezan a decir.. No, es que nos sentimos perseguidos. Más os tenían que perseguir. Porque estáis provocando un desastre económico, en toda Europa, en todos los países. Un montón de muertes. Un montón de desgracias. Sinceramente, o sea, vacunaros. Yo puedo respetar mínimamente a esas personas que dicen «Es que tengo miedo a vacunarme». Oye, eso puede ser. Puede ser un sentimiento. Bueno, más o menos respetable. Pero el que quiere, el que no se vacuna simplemente por llamar la atención. Que lo hacen muchos. Por pertenecer a un grupo en el que de repente tengas un poquito la voz cantante de cuñao en una cena de nochebuena. Y eso me parece lamentable. Son estúpidos.»
Así que me fui a Instagram. Coloqué el post del vídeo en el que salen las declaraciones completas del marido de Nuria Roca, una story, y además le coloqué un comentario. Por cierto, se llama Juan del Val.


Su respuesta apareció al cabo de un rato.

Como podéis ver, había muchas formas de contestar a mi comentario (o incluso no hacerlo nunca e ignorarme) y también podría haber agachado la cabeza, aprovechar para pedir disculpas porque con el tiempo se ha sabido que todo era un engañatontos… y eso le habría encumbrado. Le habría honrado como Ser Humano, pues todos tenemos derecho a equivocarnos. Durante aquellos años hubo gente que pasó mucho miedo, mucha presión, y de verdad hay muchas personas que llegaron a creer que lo que les inyectaban, era por su bien. Creían que era realmente un medicamento diseñado para protegerles y curarles…En fin.
Sin embargo, él eligió, nuevamente, el camino del desprecio y del insulto, con esa chulería infame del hooligan futbolero que solo sabe vomitar su odio contra los que llevan una camiseta de otro color.
Yo le contesté con toda la educación que pude, aunque el cuerpo me pedia mandarle a tomar por donde amargan los pepinos.

Y, bueno. ¿Qué se puede esperar de un hooligan? Pues necesita tener la última palabra con esos aires de superioridad.

Listo! No sabéis lo tranquila que me quedo al contarlo por fin. Y es que esta historia merece ser conocida, aunque sea en este pequeño rincón de la blogosfera (os confieso que entrar en este WordPress después de tanto tiempo ha sido como viajar en un Delorean!).
Sus palabras me ofendieron cuando las lanzó en TV en los años plandémicos (no lo vi en la tele, pero me llegó por alguna red social) y he de decir que también me dolió leer unas palabras tan ofensivas y con tan mala leche de una persona que yo consideraba culta e inteligente. Y después de todos estos meses, sigo sorprendida. ¿Cómo pueden estos seres albergar tanta rabia en su interior? ¿Será que saben que metieron la pata inoculándose ese veneno, y son conscientes de que la gente que aman puede ir cayendo poco a poco de turbocánceres y otras mierdas provocadas por AstraZeneca, Pfizer, Moderna y esos laboratorios genocidas, pero les da pánico reconocerlo?
En realidad me dan mucha pena. Y me da muchísima más pena la gente de mi alrededor (amigos, compañeros de trabajo y algunos familiares, por suerte en mi familia muchos también son PURA SANGRE y no se dejaron engañar) cada vez que recuerdo que llevan 2, 3, 4 banderillas entre pecho y espalda. Si cierro los ojos puedo hasta sentir el tic-tac de ese tiempo que avanza… porque, obviamente, todos moriremos alguna vez, pero ellos sin saberlo han comprado un «fast track» como en Disneylandia.
Pero es que… si hacemos memoria recordaremos cosas: El equipo de opinión sincronizada, tan fluido siempre; más ese comité de expertos del gobierno de Sáunez, que nunca existió, y si recordamos cómo censuraban y bloqueaban los posts que eran mínimamente críticos con esa práctica salvaje, mientras trataban de callar a quienes decían la verdad al mismo tiempo que bombardeaban a la gente con que la vacuna era la salvación… En su corta comprensión de la realidad, todas estas personas que confiaron en el sistema no podían llegar a imaginar que las explicaciones que los supuestos biólogos esgrimían eran absurdas (biólogos premiados por quienes han hecho negocio con las vacunas, por supuesto), que algo olía a chamusquina. No se pararon a pensar por sí mismos. Dejaron que otros pensaran por ellos y creían que lo hacían bien. Estoy convencida de que gente que aparece en el primer vídeo a la que admiro y respeto, como Berto Romero y Andreu Buenafuente, realmente creían que ese argumento suyo estaba en el lado bueno, en el lado de la verdad. Y no es así. El tiempo, afortunadamente, nos lo ha demostrado.
Otro sinvergüenza de igual nivel, risto mejide, Miguel lago para mi mi un trio detestable.
Está bien que se lo recordemos de vez en cuando… esas barbaridades que llegaron a decir y que muchos (como éste) siguen manteniendo…
En mi opinion ninguno de esos personajes publicos que se nombran esta inoculado….no son tan tontos y representaron un papel en un momento dado.
El ego.
No pueden reconocer haber sido engañados y tontos después de haber sido tan virulentos.
Hola Ana. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Yo también me sorprendí de que la gente que siempre consideré culta e inteligente, cayera en el engaño y se volviera agresiva con los que no nos lo creímos. Yo tengo una carrera de ciencias y rápidamente me di cuenta de las falacias que repetían los medios de comunicación. Decían todo lo contrario de lo que habíamos estudiado en los libro de texto. Y para colmo, las medidas que nos obligaban a tomar, no eran efectivas por pura lógica. Y el remate fueron las vacunas express. Juan del Val ha demostrado que no tiene vergüenza, pero el «Tiempo terminará por poner a cada uno en su sitio».
Gracias por tu mensaje! Yo soy de letras, pero desde los primeros momentos todo sonaba tan extraño, tan forzado… Lo primero que me sorprendió es que.. si nos estaban contando que ese virus era tan contagioso, que aquel día de marzo 2020 todos debíamos detener nuestras vidas para confinarnos en casa… ni un solo programa de TV ni periódico, que yo viera, recopiló consejos e ideas para reforzar el sistema inmune, que se supone que es lo que todos necesitábamos… Un estado que realmente quiere proteger a sus ciudadanos lo primero que haría es recomendar la Vitamina D del Sol y haría un listado de alimentos y complementos para reforzar las defensas del cuerpo. Pero nadie tomó esa iniciativa… Todo fachada y mentiras.
Hay una frase de Mark Twain que lo resume todo: «Es más fácil engañar a la gente que convencerla de que han sido engañados». El ego, la ignorancia y la soberbia humanas en su estado más puro.
Felicidades por mantener pura la sangre y denunciar la ruindad.
Creo que tienen tanto tanto miedo que no se atreven a analizar lo que hicieron… cómo les engañaron… y cómo se ensañaron con quienes no seguimos ciegamente el rebaño, y preferimos deteneros a pensar.
Hola Ana.
Me alegra ver que gente con visibilidad publica como tú, denuncia aquella situación de abuso y discriminación sanitarios a la que nos vimos sometidos hace ya unos años.
Reafirma la posicion del resto de los que pensamos así, y ayuda despertar a muchas personas que todavía se encuentran anestesiadas por el relato oficial de lo acontecido.
Gracias.
En psicología se le llama sesgo de inversión. Has invertido tanto en lo que creías cierto que te es más facil seguir defendiéndolo que pasar a defender lo contrario, aunqué tengas mil pruebas de ello delante de las narices.
Parece ser que lo hacemos todos en cierta medida y sin ser conscientes. El cerebro humano funciona así.
Yo no ofrezco mi respeto, educación formal sí, claro… a quienes atendieron más a su propio interés y a sus miedos, que a la evidencia científica y la razón. Quuenes sirvieron a espurios intereses son responsables de inocular el temor en personas con menos acceso a información genuina y conocimientos. El daño que hicieron, y continúan en ello, ya no tiene reparación posible.
Dice don Fernando López Mirones que el mayor signo de valor público, en estos tiempos, es haber soportado la enorme presión social, mediática y familiar por quienes nos negamos a inocularnos, nos califica como homo indomitus.
Tal vez no sea para tanto, pero lo que es seguro es el triste futuro de una humanidad de homo servus.
A este señor le viene bien leer esa gran frase de Mark Twain que dice…. «Ninguna cantidad de evidencia logrará convencer jamás a un idiota». Por más información que haya y que siga saliendo sobre las «vacunas», el ego de éstos les hace que sean cortos de miras (por no decir otras cosas). Ánimo valiente!
Que personaje más patético. Incapaz de reconocer su error…
A mí me da igual su opinión. Aquí una feliz purasangre!
Hay mucha gente que sabe mucho de muchas cosas y por eso les consideran personas cultas, pero en realidad, la gran mayoría de ellas, entienden muy poco de todas esas cosas con las que nos deleitan y alimentan su ego y en ocasiones, su soberbia.
Así que, ¿qué es de verdad una persona culta?. Y, ¿no les estaréis sobrevalorando?.
Yo pido y aconsejo que se den en primaria las reglas de inferencia y se practique con ellas de manera habitual en los colegios y el resto de nosotros, en nuestro tiempo libre.
A mí, me satura ya tanto paleto de ciudad dando clases de su ignorancia con la herramienta de los medios de comunicación.
En las navidades 1999-2000, más de medio planeta despidió el segundo milenio y el siglo XX, dando la bienvenida al tercer milenio y al siglo XXI; cuando, es de nivel de secundaria (o tal vez de primaria), saber que, además de cambiar de año, es en las navidades de 2000-2001 cuando también cambiamos de siglo y milenio.
Hubo celebraciones por todo lo alto, retransmitidas de manera organizada entre una mayoría de países coordinados para el evento.
Es lo que hay… condición humana.
Sí, algo que fue traumático es darnos cuenta de la proporción de estúpidos totalitarios que nos rodean. Esta arrogancia de tantos Juan del Val o incluso personas con formación que demostraron su imbecilidad y borreguismo es lo que a mí más daño me ha hecho…cada cual demostró su capacidad y actitudes profundas respecto a la realidad, los demás y su valor personal. Hemos tomado conciencia de que vivimos rodeados de vendidos, cobardes, normopatas, maltratadores e indocumentados.
Este tío, junto con muchos más, son la hez de la hez….. Sobre todo porque estoy convencido de que no se la pusieron. Son vividores, en la peor acepción del término. Saludos
El covid y por derivación las vacunas sirvieron para desnudar a cada uno de nosotros y ver realmente como éramos. La selección fue natural, nunca mejor dicho y colocó a cada persona en el lugar que la definía.
Fue descubrir de pronto a las personas que tenías a tu lado no eran lo que pensabas que eran… Tremendo.
Si pasado el tiempo, ni siquiera reconocen que fue el miedo el que actuó por ellos/as, a esas personas las doy por perdidas. Y si además fueron públicas, no las quiero ni ver. Ya no tienen nada que aportarme.
Juan del Val ya ha demostrado con su triple actitud lo sinvergüenza que es. Vomitivo.
Saludos
Gracias, Ana Olivia, acá otro más que se siente identificado con lo que comentas, también con lo que dicen otros compañeros en los comentarios. He llegado aquí gracias al reciente «aullido» de Fernando L-M que, aunque está escribiendo un libro (seguro que tan interesante como los anteriores), tiene tiempo para analizar, filtrar y divulgar la actualidad con crítica, inteligencia, optimismo y humor. Como no he estado en Disneylandia (bueno, los sitios turísticos tienden a ello, junto a Basurelandias varias) he tenido que buscar y parece que arriba te refieres al FastPass: https://en.wikipedia.org/wiki/Virtual_queue_systems_at_Disney_Parks (este tipo de artículos de la Wokepedia seguramente sí son fiables ;-)). ¡Salud y fuerza!
Oh! Es cierto. Me he confundido con el paso rápido en el control de los aeropuertos AENA.
Gracias por el mensaje y por la aclaración.
Qué buen artículo!!!
Gracias por tu valentía y determinación. Lo suscribo totalmente. Qué poderosos se creen los que encubra la TV….solo tienen ojos en la cara y lengua afilada para ganarse unos cuartos, cuánta pobreza de alma….
Lo pasamos muy mal los que no nos dejamos y ahora los que creyeron en la «siensia» tienen tanto miedo que vuelven la realidad del revés e insultan ante las evidencias. Seguiremos caminando y viendo cómo la verdad se hace palpable. Enhorabuena!!! Y muchos éxitos